DIRECCION EQUIVOCADA
24 mar 12
Esa tarde, no era un día cualquiera, era día de San Valentín, hace algunos años atrás ese día parecía pasar desapercibido para él, era enemigo declarado de las chicas, parecían no sonrojarlo del todo, su mente y su interés se enfocaban en los videojuegos, cosas de niños, de hombres vaya, pero ahora, ahora era distinto, la pubertad trajo consigo cambios radicales, tanto en su voz como en su físico, incluso en su forma de pensar, ahora ya no le desagradaban del todo aquellas criaturas parlanchinas como las llamaba antaño, Ahora, pasaba la mayor parte del día escribiendo versos y componiendo canciones dedicadas única y exclusivamente a una chica en especial, a Melisa.
Fue verdaderamente ameno el tiempo que le dedico, semanas, meses hasta poder escuchar de sus labios el ansiado -si ,si quiero ser tu novia-, y mientras se rasuraba si es que a su edad pudiera tener algo de vello facial, recordaba aquel momento, aquel instante mágico que lleno de alegría su corazón.
Hoy hace un año, le declaró su amor, por lo que sería doble celebración, tenía ya su regalo con una semana de anticipación, sabía cuánto le gustaban a ella las estrellas, así que pasó a una joyería y le compro el más hermoso anillo de estrella que hubiera, había ahorrado lo suficiente en el verano, por lo que se sentía contento de poderle dar algo que hiciera juego con su belleza.
Gael terminó de vestirse, se peinó, se puso algo de Colonia, y tomó de su closet los regalitos que le había hecho, tenía que pasar todavía por un enorme ramo de rosas y unos chocolates, así que el tiempo era oro para él.
Mientras caminaba pensaba en lo que le diría, había escrito un poema la noche anterior, incluso le llevaba un CD con un video con fotos de los dos y como fondo su canción favorita.
Pasó a comprar las flores y los chocolates y se encaminó hacia la casa de su novia, su corazón se desbordaba de alegría, ya quería verla, abrazarla, y pasar una romántica velada a su lado, apretó el paso, dio vuelta a la izquierda y entonces pareció verla, a lo lejos, en el parque, estaba de espaldas, entonces su cara se iluminó, caminó más aprisa, la asustaría, le llegaría por detrás le taparía los ojos y....
Melisa parecía estar con alguien, un chico, su primo, hermano quizás, no, no era su hermano, parecían estar riéndose juntos de algo, él le tomó la mano, la abrazó, y ella le correspondió efusiva, -NO NO PUEDE ESTAR PASANDO ESTO-, se decía así mismo, -mi Melisa, ella no sería capaz de....- entonces se quedó perplejo al ver como el chico la besaba fervientemente.
Sintió como si su corazón se quebrara en mil pedazos, en eso momento dejó caer las flores y los chocolates, Melisa volteó y lo miró turbada, Gael ya había dado media vuelta y se había marchado.
Llegó a casa, triste, decepcionado, como si le hubieran arrancado el corazón y lo pisotearan.
Se encerró en su habitación, a su madre le pareció extraño verlo llegar a casa tan temprano, toco a su puerta varias veces, pero este solo le pidió que no insistiera, que quería estar solo, que no estaba del todo bien. Tiró al bote de la basura el Cd, y el poema que le había escrito, le prendió fuego y dejó que se consumiera hasta hacerse cenizas, deseando con todas sus fuerzas que así se consumiera el amor que sentía por ella.
Melisa le llamó un par de veces para explicarle, trató de entablar conversación fuera de clases, pero Gael la ignoraba, y evitaba toparse con ella entonces Melisa comenzó a salir con aquel chico del parque, ya no le importaba que la vieran, parecía estar feliz a su lado, y así pasaron las semanas, los meses, hasta que un día por motivos escolares, tuvo que hacer equipo con ella en un trabajo de química, se comenzaron a hablar de nuevo, Gael decidió romper la ley del hielo, y pareció surgir una cierta cordialidad, con el tiempo fueron dejando atrás aquel incidente, ella le platicaba de sus problemas, de sus alegrías, Gael le aconsejaba, la empezó a ver como una compañera más. Lo cierto era que Melisa con el tiempo comenzó a sentir cosas, su relación no iba del todo bien con aquel chico, pasaba mucho tiempo sola, no se sentía del todo amada, los detalles hacía su persona eran del todo nulos, no había nada de lo que se sintiera orgullosa, aquel chico, solo la veía como a un objeto, alguien con quien pasar un buen rato y nada más, entonces valoró mas A Gael, los momentos que pasó con él, y así poco a poco se dio cuenta de que sentía algo muy especial, algo auténtico y verdadero, se estaba enamorando, al grado de sentirse celosa por ver como la chica de sexto grado platicaba con él.
Cierto día en la noche, Melisa le habló llorando a Gael, se sentía muy triste y quería decirle algo en persona, lo había planeado todo, lo citó en la esquina de la cafetería que solían frecuentar y entonces todo volvería a ser como antes.
Melisa le contó lo mal que se sentía, que su relación con el chico del parque era un error, que nunca debió dejarlo, se sentía abochornada pues se dio cuenta de lo mucho que lo amaba, y lo poco que lo supo valorar, que él era el amor de su vida, se sentía tan segura, que solo bastaba que le dijera eso para tenerlo de vuelta a su lado, Gael dejó hablara lo suficiente como para poder desahogarse, Melisa terminó de hablar, el permaneció unos minutos en silencio y después de meditarlo un poco le dijo:
- Mientras tú descubrías que yo era el "amor de tu vida", yo me daba cuenta de que no eras real, de que eras sólo una ilusión, algo que mi corazón enamorado idealizó y me dediqué a olvidarte. Lo siento. Ya no te amo.
Aquellas palabras le hirieron en lo más profundo del corazón, pero sobre todo, lastimó atrozmente su ego.
El día parecía estar acorde con lo que ella sentía, comenzó a llover lento muy lento, apenas y se sentían las gotas caer sobre su nariz, unas pequeñas lagrimitas se dejaron asomar y confundían con las frías gotas del cielo.
La cara de Melisa parecía desfigurarse, cabizbaja dio media vuelta y entonces....
- M E L I S A A A A A!!! (LE GRITO GAEL)
Ya había dado unos cuantos pasos cuando se detuvo en seco, con el corazón acelerándole a tropel y una sonrisa de oreja a oreja, y entonces hecho andar su imaginación y como en un video mental se imaginó lo que le diría, no había nadie que se resistiera a sus encantos, quizá solo quería hacerla sufrir por un momento para que sintiera entonces lo que él sintió aquella tarde de San Valentín, por lo que ella haría su labor de convencimiento y él se pondría difícil pero al final, cedería y volverían a ser novios, ¡si regresarían! Ella correría a sus brazos y se darían aquel beso de amor con el que tanto soñaba...
Ella volteó de inmediato y justo en ese momento Gael le dijo:
- Tu casa queda para allá (señalándole con el dedo índice el camino hacia su casa)
pobre ilusa...
- Melisa bajo la cabeza y se marchó avergonzada.
FIN